La palabra Zen tiene su origen en el budismo, y se define como la armonía y el equilibrio que puede estar dentro de la decoración. Si buscas una zona donde puedas descansar y sentirte bien, entonces la filosofía zen es tu elección. El sentido de la misma es utilizar algunos detalles que te sirvan de inspiración, no es necesario formar un completo templo budista.

Decorar pensando en el zen, es buscar lo sencillo, con materiales que sean naturales. Así podrás representar la pureza y crear un espíritu armonioso combinado con la sobriedad. Las áreas decoradas de esta manera, suelen dar la sensación de ser abiertas y despejadas, pero sin verse triste.

Entre los materiales naturales más utilizados para el zen, se encuentra el lino, la lana, el algodón, el sisal y la rafia. Unos para muebles y otros para el piso. Esto cuyo objetivo es darle vida al ambiente, y que sea de un carácter relajador. Toma en cuenta estas recomendaciones necesarias para convertir tu casa con estilo zen:

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Conéctate con el suelo
El suelo debe ser sencillo y discreto con muebles de líneas sencillas. Los armarios enormes no van bien en áreas como el salón. Las mesas bajas y cojines en el suelo son los mobiliarios que le dan vida a esta filosofía. Los sofás tipo canapé y grandes cojines tipo puf en el piso, es una opción ideal para la habitación del salón.

Colores naturales y claroscuros
Debes jugar con ambas tonalidades. Las zonas zen tienen la particularidad de llevar colores naturales en claroscuro, para crear diferentes formas. El punto es que el ambiente se sienta puro y sencillo. Entre la gama puedes elegir por el gris pálido, el lino, el cuerda o el beige. Deben ser tonos claros que se asocien con la madera, para darle un toque extra de relieve a la decoración.

El rojo es un toque
A pesar de que los tonos claroscuros son los que prevalecen, el rojo no puede faltar. Funciona para ambiente que les va bien ese color, porque igual aportan serenidad. En el budismo, el rojo significa amor protector y también vida. Una pared, una lámpara o un sofá con este tono, es más que suficiente para equilibrarse con el zen.

Incluye la madera
Es uno de los materiales decorativos que tiene más presencia en el estilo zen. La madera es el sinónimo de serenidad y naturaleza. Además, funciona como parte diversos elementos como patas de sofá, estantes, el pie de una lámpara, mesas bajitas, y hasta un parqué.

Esquinas redondas
Las esquinas deben redondearse o estar ovaladas para crear una sensación de paz y tranquilidad. En el zen, esto permite el flujo de energías dentro del hogar. Una mesa o alguno que otro mueble pequeño, bastará.

Velas blancas versátiles
Pueden utilizarse como sean, siempre y cuando estén en su versión natural que es en color blanco. Mientras más sencillas sean las velas, mejor funcionarán. Puede añadir portavelas o candelabros que sean de tu agrado, pero es recomendable los que son transparente o sobrios. No importa que la cera se derrame, eso deja que todo fluya.

La iluminación por áreas
Elegir las lámparas es un factor importante, tanto cómo luzcan hasta por la luz que brinden. La iluminación tiene que ser práctica. Una lámpara metálica esbelta colgante, es una opción. Al igual que las que están hechas de madera o cuerda. Deben existir diversos puntos de luz en cada zona de la casa.

No perder la inspiración asiática
Existen muebles y objetos exóticos inspirados en África y Asia, que han evolucionado con el paso del tiempo. Un ambiente zen no tiene que estar desbordándose de estas cosas, simplemente hay que saber elegir el objeto correcto que vaya con la zona de tu hogar.